Maharaji habla ante el Parlamento Italiano

Invitado por miembros del Parlamento, Maharaji se dirigió a una distinguida audiencia de Senadores, Diputados, Diplomáticos y funcionarios gubernamentales de alto rango en la Sala de Conferencia de la Cámara de Diputados Italiana.

 

Maharaji en el Parlamento Italiano

 

Respondiendo a una invitación de actuales y ex miembros del Parlamento Italiano, Prem Rawat, también conocido como Maharaji, se dirigió a una distinguida audiencia de Senadores, Diputados, Diplomáticos y funcionarios gubernamentales de alto rango en la Sala de Conferencia de la Cámara de Diputados Italiana.

Fue presentado por el Presidente Colombo, ex presidente del Parlamento Europeo y ex Primer Ministro de Italia.
El Sr. Colombo fue once veces Ministro de Finanzas y seis veces Ministro de Relaciones Exteriores.
É l fue uno de los principales negociadores en los acuerdos de Helsinki, de Maastricht y de Camp David.

El presidente Colombo expresó que los funcionarios públicos intentan que este mundo sea un mejor lugar para vivir, ya sea estableciendo mejores políticas o aliviando las injusticias y procurando brindar la oportunidad de disfrutar de condiciones de vida dignas a todo el mundo.

Agregó que sin embargo hay algo, que los funcionarios públicos no pueden hacer y es que las personas se sientan felices y en paz.
Expresó que lo interesante que había encontrado en el mensaje de Prem Rawat es la posibilidad de que cada persona halle paz y felicidad independientemente de las circunstancias.
Una paz que puede sentirse internamente pero que hemos olvidado.
El Presidente Colombo dijo que considera al mensaje de Prem Rawat importante para la obtención de esa paz que tanto hace falta.

A continuación un breve extracto de su presentación

 

En un mundo donde tienen lugar tantas cosas -donde existen tantos asuntos, ideas, inventos y tecnología - ¿por qué estoy hablando de paz? Hablo de paz no como una alternativa en la vida, no como algo que sería bueno tener, sino como un sentimiento fundamental que todos necesitamos sentir cada día que despertamos, cada día que existimos. Cuando digo "nosotros", estoy hablando de cada uno de nosotros, a pesar de nuestras barreras o diferencias.

Empezamos a creer en nuestras diferencias. A veces cuando piloteo un avión, hago el anuncio - sólo por diversión - de que justo debajo se puede ver la frontera entre dos países. Sorprendentemente la gente se pone a mirar. El mundo nos enseña diferencias y empezamos a creer en ellas."Eres de este país, eres de aquel país, hablas este idioma y hablas aquel idioma, te gusta tal cosas y te gusta tal otra". Olvidamos que lo fundamental que nos impulsa a todos es lo mismo. Olvidamos que podemos estar hablando distintos idiomas, pero lo que decimos es exactamente lo mismo. "Tengo sed" puede decirse en muchos idiomas. Significa exactamente lo mismo.

Siendo el deseo de paz algo fundamental para cada uno de nosotros ¿debería resultarnos algo tan extraño? La pregunta no es si queremos paz. La pregunta: ¿sentimos sed de paz? La pregunta no es si existe el tesoro. La pregunta es ¿Se ha descubierto? En cuanto se entiende la sed de paz en la vida de un ser humano, la persona buscará agua, buscará paz. Buscará en su interior.
Veo miles de etiquetas en este mundo y no sé por qué existen. Se ponían etiquetas en las cosas mucho antes de que yo naciera. La gente creía en ellas, Nadie cuestiona estas etiquetas. Cuando la gente escucha que la definición de paz es ausencia de guerra, dicen "Sí, es cierto". Hay una guerra que arrasa dentro de un ser humano mucho más feroz que la guerra externa. Esta guerra sigue más allá de los alto-el-fuego. La guerra fuera es la manifestación o el reflejo que vemos de la guerra dentro. Tenemos una sensación de desequilibrio, pero no reconocemos qué lo causa.

Tengo que reconocer lo que necesito en mi vida. Si quiero paz, tengo que reconocerlo. Necesito decirme a mí mismo, con las palabras más sencillas: "Sí. Siento sed de paz". Puedo usar palabras sofisticadas para impresionar a otros, pero no puedo usar palabras sofisticadas para impresionarme. Si quiero impresionarme, tengo que decir la verdad. Tal vez "verdad" sea una palabra que asusta en el mundo, pero verdad es lo que el corazón quiere escuchar.

Esa sed necesita saciarse. Paz es lo que el corazón necesita sentir.