Escucha al corazón

Algún día, este «tú» ya no estará aquí.

Eso es seguro.

¿A quién quieres engañar?

TÚ ya no estarás aquí. Yo tampoco estaré. Así son las cosas. Siempre ha sido así. ¿Y qué sucederá? Nadie lo sabe.

Como bien se dice: «Del polvo venimos y al polvo volvemos». ¡Bien dicho! Sí, al polvo volvemos.

«De las cenizas a las cenizas». Así será. Con eso puedes contar. Es una apuesta segura.

¿Y qué tienes ahora?

Existes.

Ese simple acto de respirar, una respiración tras otra. ¿Sabes lo que significa? ¿Alguna vez te has sentado a comprenderlo? ¿Te has detenido alguna vez a sentirlo de verdad?

Ya es un poco tarde cuando te cuesta tanto respirar. También lo he visto: personas tumbadas, esforzándose por tomar aire. Ahora lo saben, ahora saben lo importante que es todo.

Si alguien se les acercara en ese momento, mientras luchan por respirar, y les dijera: «¿Me prestas tu coche?», sería como: «¡Oye, te lo REGALO!»

«Pero no puedes morirte ahora; no puedes dejar de respirar ahora, porque dentro de quince minutos tienes una reunión con tus abogados».

Da igual. «Diles que les mando saludos… adiós».

Algo se vuelve increíblemente claro, por un instante. Pero no tiene por qué ser así. Esa claridad puede estar presente en tu vida ahora mismo.

No se trata solo de «hablar».

Lo que ofrezco a las personas es una manera de mirar dentro de sí mismas. Como un espejo, una forma de mirar hacia dentro.

Hay quienes dicen: «Bueno, ¿y para qué necesito eso?»

Mira, tienes unos ojos estupendos; puedes verlo todo. Pero hay algo que tus ojos no pueden ver: tu propia cara.

Puedes ver tus manos, puedes ver tus zapatos, pero hay algo que tus ojos no pueden ver: tu propia cara. Para eso necesitas un espejo.

Eso es lo que ofrezco: una manera de ir hacia dentro y saborear la belleza que hay en ti.

Yo no creo esa belleza. No es algo que produzca la mente.

No viene de un libro; no viene de las ideas de la gente. Es algo que está dentro de ti.

Y lo que le digo a la gente es: ven y escucha. Y piénsalo.

No tengas prisa: piénsalo. Si tienes preguntas, hazlas.

Sopésalo, mídelo, siéntelo. Y entonces, cuando estés listo, lo tendrás.

Ese es el proceso. Tan sencillo y tan hermoso.

Y eso es lo que ofrezco a las personas.

Si te interesa, puedes ponerte en contacto, informarte mejor… ven, escucha.

Y si no te interesa — está bien.

El tesoro seguirá estando dentro de ti.

Esa belleza estará SIEMPRE dentro de ti.

Si no te interesa, está bien, pero recuerda que has recibido un regalo precioso; que ha ocurrido el milagro más extraordinario.

Y ese milagro no es un árbol que brota de una roca… ese milagro eres TÚ.

Tú eres el milagro.

Y si, de algún modo, consigues abrir ese corazón, comprenderlo y sentirlo, y empiezas a leer una por una las palabras de ese libro de los corazones, serás tú quien recoja los frutos de ese libro.